viernes, 16 de septiembre de 2011

Travesía del héroe


Ella se aleja mientras Simón se queda observándola detenidamente. Detrás de él, llegan Jota y Fernando, Sus dos mejores amigos. 
Los tres se quedan viéndola y Jota dice: 
    • Papá dice que algunas cosas es mejor dejarlas a la imaginación. Pero este no parece ser el caso.
Simón lo mira y le dice:
- Tu papá es un imbécil Jota.
Jota asiente con la cabeza y vuelve la mirada hacia donde va ella caminando.
- ¿Crees que ella irá a donde vamos nosotros? Pregunta Jota.
- Yo digo que si, dice Fernando. 
Entusiasmados los tres deciden caminar hacia la universidad.
Uno a uno van llegando al auditorio principal los estudiantes de primer año, en donde la rectora de la universidad les da la bienvenida y les habla sobre las normas de comportamiento dentro de la institución.
Mientras esto ocurre, los tres observan a quienes serán sus nuevos compañeros. Mientras pasan la mirada sobre todos y cada uno de los estudiantes, Fernando se encuentra con la mirada de la joven que vieron por la mañana. Ella se queda viéndolo por unos instantes y después quita la mirada.
Es tiempo de asistir a la primera clase.
Evidentemente estos tres jóvenes no se matricularon en la universidad principalmente por la educación y por el deseo de estudiar una carrera. En realidad ellos buscan una sola cosa. Mujeres. 
Mientras caminan por los pasillos de la universidad, rumbo a su salón de clase, hablan sobre lo que Simón ha denominado “negocios”. Hablar de negocios, es hablar de mujeres. Pero para lograr concretar los grandes negocios, deberán primero tener éxito en los más pequeños.
Cuando llegan a la zona de los casilleros los tres se detienen súbitamente al ver la cantidad de chicas que se encontraban ahí. Todas se están preparando para las clases, unas se maquillan, otras se echan cremas para la piel, otras parecen bañarse en sus perfumes, otras organizan sus libros, y otras simplemente hablaban entre ellas.
- Demasiadas opciones, es desconcertante. Dice Jota.
- Es cuestión de separar las ovejas del rebaño. Asegura Simón. - y aquí vamos.
Simón logra distinguir entre las chicas que ahí se encuentran a la joven que habían visto por la mañana.
- Y el lobo se acostará con el cordero. Dice Simón mientras la observa detenidamente.
- ¿Crees que ella se acostará conmigo? Pregunta Jota.
- ¡No! Contestan en coro Simón y Fernando. 
Jota queda un poco molesto por lo que sus amigos le acaban de decir. Agacha un poco la cabeza y dice:
- ¿No? Pues esa frase es falsa y popularmente citada de forma de forma errónea. Correctamente se debe decir que el lobo vivirá con el cordero, y el leopardo se acostará con el niño... El león y el ternero jugaran mientras el hombre los lidera.
- Si, entonces recogeremos los huesos de lo que quede. Contesta Fernando.
- ¿Que tal si le enseño uno de mis trucos de magia? Pregunta Jota. - Mi papá dice que sirve para romper el hielo. 
- ¿A si? Dice Simón. - Intentemos entonces con otra antes de saltar sobre la gran presa. Y así sabremos quien se quedará con ella. 
    • OK. Dice Jota.
Rápidamente Simón se le acerca a una chica que está cerca de ellos y le pregunta si estaría de acuerdo con ver un truco de magia de su amigo. Sin esperar respuesta alguna, Jota comienza a jugar con unas cartas.
Mientras esto ocurre, Fernando decide acercarse a la joven que los había cautivado a todos. Ella está guardando sus cosas en el casillero.
    • Hola. Le dice Fernando. - ¿Te importa si me quedo con esté casillero? Y señala justo el que está al lado de ella.
Ella voltea hacia él, lo mira fijamente a los ojos y le dice:

    • Puedes coger lo que quieras mientras lo desees lo suficiente.
- Bien. Dice Fernando mientras continua hablando con la voz un poco quebrantada por los nervios. - Todo es nuevo aquí así que pensé que de pronto podríamos conocernos.
- ¿Por qué? Pregunta ella.
Fernando queda un poco confundido por la reacción de ella y le dice:
    • Definitivamente me estabas mirando esta mañana en el auditorio, así que pensé que podríamos conocernos. 
- Miro mucho a las personas. Pero eso no significa que las quiera conocer. Le dice ella mientras se aleja un poco de donde esta. 
Fernando se queda pensando. Ella se detiene y le pregunta:
- ¿Quieres que quiera conocerte?
- Eso estaría bien. Dice Fernando.
- Pero hay un problema. Le dice ella. - Ellos también quieren conocerme.
Fernando mira hacia donde están ellos y ve que siguen entretenidos haciendo los trucos de magia de Jota.
- Ellos son unos idiotas. Dice Fernando.
    • Son tus mejores amigos. Le dice ella.
    • Si, son mis mejores amigos. Dice Fernando.
- Entonces eso lo hace más complicado. Dice ella.
- Yo creo que no... me llamo Fernando. Dice él mientras le estira la mano.
Ella lo mira. Vuelve a su casillero de donde saca un cuaderno y un lápiz. Lo abre y comienza a escribir. 
- Te diré algo Fernando... Llenen esto. 
- ¿Qué es? Pregunta él.
- Es una lista de cosas que nos prohiben hacer aquí. Lo dijo la rectora durante la reunión. Quiero saber si pueden completarlas todas antes que acabe el día. El primero que lo haga, logrará conocerme. No acepto trampas, necesito pruebas. No pienso acostarme con un tramposo.
- Ok. Dice Fernando un poco confundido.
Ella se va y deja a Fernando con la lista. Fumar, beber alcohol, drogarse, provocar un incendio, ver pornografía, tener sexo en la universidad. Son los objetivos que deberán cumplir si quieren estar con ella.
Mientras tanto, Simón y Jota siguen realizando trucos de magia para la misma chica. Pero parece estar más sorprendido Simón por las cosas que hace Jota, que ella.
Al terminar la función de magia de Jota, Simón le pregunta a la chica:
- Todo esto es para saber ¿si le harías una mamada a mi amigo?
Jota se sonroja un poco y agacha la cabeza mientras ella simplemente los observa sin emitir ni un solo gesto.
- ¿Sos sorda o algo por el estilo? Pregunta Simón.
Ella comienza a hacer señales con las manos mientras oyen decir:
- Si, soy sorda. Así que por que no le das vos la mamada a tu amigo si la necesita tanto. ¡Imbeciles! Dice una señora que se acerca donde están ellos y se detiene al lado de la chica.
- ¿Con quién estamos hablando? Pregunta Simón.
- Nina lee los labios, yo solo digo lo que ella les quiere decir. Dice la señora.
    • Ok ok. Dice Simón. - tiene unas tetas perfectas, me gustaría hundirme en ellas y lamerlas. Dice Simón mientras le susurra al oído a Jota.
Inmediatamente la señora comienza a decirle a Nina con señas lo que Simón le esta susurrando a su amigo.
Jota se da cuenta de lo que está pasando y trata de advertirle a Simón por medio de gestos que se detenga. Pero Simón no le entiende así que continua.
A su vez, la señora sigue traduciéndole a Nina.
- Simón, ¡Simón! Exclama Jota. - Creo que nos equivocamos en la forma de coquetear con ella.
- Espera, no le digas eso. Le dice Simón a la señora. - Lo que yo quería decir es que...
Nina se le acerca a Simón y sin dudarlo le da una patada en los testículos, dejándolo golpeado en el piso. Por medio de señas las cuales son interpretadas por su traductora ella le dice:
- Simón, sos la persona más estúpida e inmadura que he conocido. ¡Hijo de puta!
Nina se va del lugar con su acompañante mientras Jota ayuda a levantar a Simón.
- Demasiado grosera para ser sorda. Dice Jota.
Fernando llega a donde están ellos y les muestra la lista que le acaban de dar. Simón comienza a leerla mientras él les explica de que se trata todo.
- Chicos, ya vamos siete... Ocho minutos tarde para la primera clase. Dice Jota.
- Callate Jota. Dice Fernando. - ¿Será que esta vieja está hablando en serio?
- Solo hay una forma de saberlo. Responde Simón.
- No estarán pensando en.... Dice Jota.
- El juego ha comenzado, ¿quieren jugar? Pregunta Simón.
- Eso sería estúpido y arriesgado. Dice Fernando.
- Vos sabes que a las mujeres les gustan los estúpidos. Contesta Simón.
- Como McFly el de volver al futuro. Dice Jota.
- Pues yo no pienso defraudarla. Dice Simón.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Historia


Es el primer día de clases, son casi las ocho de la mañana y Simón se encuentra sentado en la mesa de una pequeña tienda ubicada en una plazoleta al aire libre. Está esperando a que lleguen sus dos mejores amigos. Mientras tanto y como desayuno, Simón enciende un porro el cual se lo había robado a uno de ellos durante la fiesta de la noche anterior. Para acompañarlo, compra una cerveza bien fría; aunque es temprano en la mañana, el calor típico de esta ciudad comienza a manifestarse.
Rápidamente y en pocos tragos termina su primera cerveza para luego limpiar su boca con las mangas de su saco. Al parecer, no se ve muy preocupado por ser el primer día de clase así que decide pedir otra cerveza.
Una vez más termina con la cerveza en pocos tragos. Mientras se soba la barriga, emite un fuerte eructo justo en el momento en que dos señoras pasan por su lado. 
-¡Cerdo!
¿Insulto?, ¿Halago?, cualquiera que sea a Simón no parece importarle.
Observa el sol, fuma un buen plon, y mueve su cabeza como si estuviera cansado.
Está ansioso, siente que algo va a suceder, así que espera... Un nuevo plon y observa a su alrededor. Ve carros pasar, personas haciendo ejercicios, se escucha el frenazo de los buses que a esa hora llevan a las personas a sus trabajos, las motos pitan, ambulancias pasan, la construcción de la esquina quebranta incesablemente sus oídos al taladrar la calle. Simón simplemente está esperando una señal. Algo que lo impulse a comenzar eso que él no sabe que es, pero que siente que está muy próximo. 
Pide otra cerveza. Mientras se la toma observa que en medio de la calle hay una bicicleta tirada. Justo cuando piensa que eso produciría un accidente un carro que se acerca a gran velocidad pasa por encima de ella, haciendo que el conductor pierda el control del vehículo y se estrelle contra un bolardo que hay en el anden muy cerca de donde él está.
Inmediatamente la risa lo invade y le queda casi imposible disimular lo divertido que le pareció haber presenciado aquel accidente.
Del vehículo sale un señor de unos cincuenta años, furioso por que debido al accidente va a llegar tarde al trabajo. Mientras algunas personas se acercan para ver si se encuentra bien, el señor se queja y maldice en repetidas ocasiones mientras observa el daño que ha sufrido su carro. Éste rápidamente se le acerca a una anciana que está muy cerca del vehículo y de forma agresiva le pregunta que si vio que fue lo que pasó, a lo cual, la señora responde que no vio nada. Él insiste en que la señora le diga lo que vio mientras que ella muy confundida y asustada mantiene su posición de no haber visto nada.
El señor la insulta de todas las formas conocidas y le pide el teléfono para que sea testigo y cuente todo lo que vio.
Es en este momento cuando Simón aparece detrás del señor, sobando su cabeza aparentemente ensangrentada y cojeando. Se ve confundido y le pregunta al señor del carro que fue lo que ocurrió. 
El señor del carro, muy alterado, le pregunta si esa bicicleta es de él. A lo que Simón responde que él le estaba haciendo señas para que lo viera y que el no quiso reducir la velocidad.
Después de discutir por un momento, Simón lo acusa de haber destruido su bicicleta y de haberlo atropellado de forma adrede. El señor se defiende diciendo que no tiene ningún testigo que lo haya visto atropellándolo así que él no va a responder por algo que no ocurrió.
De repente, la anciana a la que el señor del carro había insultado anteriormente, interfiere en la discusión y dice que ella si vio lo que pasó, y que es exactamente como Simón dice. El señor del carro lo atropello y ahora Simón está sangrando.
Simón amenaza con a llamar a la policía ya que es un delito abandonar la escena de un accidente.
El señor del vehículo, al verse presionado por Simón y por la señora, se tranquiliza un poco y le ofrece a Simón una alternativa para arreglar el problema sin necesidad de que pase a mayores. De su billetera saca varios billetes para que Simón pudiera comprarse una bicicleta nueva. Afanosamente, este insiste en que reciba el dinero.
Pero Simón se detiene y queda petrificado cuando ve por la ventana del pasajero del vehículo accidentado a una joven, quien mientras fuma un cigarrillo también lo observa fijamente.
Simón recibe el dinero mientras la chica sale del auto. Él se queda mirándola y ella lentamente se acerca a él. Es como si se hubiera detenido el tiempo. En el fondo el señor bastante angustiado porque no lo denuncien con la policía repite varias veces 
- Perdonar y olvidar.
La joven se acerca suavemente al rostro de Simón, y con su dedo pasa recogiendo la supuesta sangre causada por el accidente. Mirándolo fijamente a los ojos se chupa el dedo, lo saborea y dice:
- Dulce, tomate.

viernes, 19 de agosto de 2011

Construcción del personaje


Caminada amenazante, la mirada desafiante, unos movimientos bruscos y un aparente desinterés ante todo lo que lo rodea son las principales características de Simón Welsh. Un joven de 21 años de edad que posee más cualidades de las que en principio podrían parecer. Su actitud terriblemente destructiva, tan solo esconde la imperiosa necesidad de ser tenido en cuenta.

Siente que todo el mundo está en su contra y lo critican por sus acciones. Debido a esto, se deja llevar a un punto del cual es difícil volver. La violencia que siempre lo rodea afecta a las pocas personas que él quiere mantener intactas. Un continuo “vive la vida” es el lema que guía sus pasos.

El abandono y el desequilibrio han construido su personalidad, un padre que falleció cuando el era un niño todavía, una madre egocéntrica y alcohólica fueron sus pilares. Debido a esto, nada parece importarle y su forma de actuar solo es un exagerado grito de auxilio que puede transformarse en un descontrol total.

Su vacío vital es como un virus, algo que lo invade todo. Entrar en su círculo de acción solo conlleva a la destrucción. Estar junto a él solo puede llevar a terminar siendo arrastrado por este estilo de vida. Es esta la razón por la que ha perdido a las personas que le importan.

Pero Simón no se rinde fácilmente. Él solo quiere que lo escuchen, no quiere que lo ignoren como lo han hecho hasta el momento. Este es su acto de rebeldía, quiere reafirmarse a través de una falsa inocencia. Comprobar si es posible retroceder a como eran las cosas antes de que se salieran de control. Solo a través de un acto de penitencia en donde acepte las culpas propias y ajenas madurará.

domingo, 24 de julio de 2011

Simón Welsh



Nació en Bogotá el 4 de noviembre de 1989. Tiene el pelo color castaño, ojos verdes, mide 1.74 de estatura, delgado. Su voz aunque es algo gruesa tiene un acento pastoso.

Simón es un joven sociable, impulsivo y arrogante, lucha por encontrar un lugar en el mundo. Le gusta salir con sus amigos y constantemente suele ser el alma de las fiestas aunque estas  tiendan a descontrolarse. Se interesa bastante por las mujeres, es promiscuo sexualmente y esto le ha causado muchos problemas. Le gusta beber en exceso y consumir drogas, pero es difícil considerarlo un adicto por la forma en que las usa.

Simón viene de una familia con problemas de fondo. Su padre, James Welsh, era un funcionario de la embajada del Reino Unido en Bogotá. Murió a mediados de los 90's víctima de la explosión de un carro bomba en un centro comercial como consecuencia de la guerra entre los carteles del narcotráfico. Esto afecto mucho su infancia y para su madre, Teresa Caicedo, no le fue fácil criar a su hijo sola.
Simón fue expulsado de muchos de los mejores colegios de bogotá y actualmente recide en Cali.